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DAVID RODRÍGUEZ PEÑA, EL FOTÓGRAFO DE LA VIEJA BOHEMIA Y DEL CABARET



Rodríguez Peña nació en Santiago en 1930. Su padre fue un inmigrante español que formó familia en Chile, pero que murió cuando David era muy niño. Interesado en las comunicaciones, trabajó como locutor de la Radio Universidad de Chile dedicándose después a la fotografía de forma aficionada, pese a que este oficio se convertiría en la pasión de su vida.

También trabajó, en 1960, como reportero gráfico debiendo registrar por ejemplo, la devastación provocada por el terremoto de Valdivia y las primeras ediciones del Festival de Viña del Mar. Fue fotógrafo para las revistas “Ritmo”, “Eva”, “El Pingüino”, y la fotonovela “Cine Amor”.

En 1963 viaja a los Estados Unidos en donde trabajará ahora para la revista “Play Boy”, que llevaba entonces sólo diez años de fundada, etapa que consolida su carrera como fotógrafo experto, pese a nunca haber hecho estudios de la profesión.

Vuelve a Chile un año más tarde, instalando su laboratorio y estudio en calle Miraflores donde comienza a especializarse en el retrato de figuras del espectáculo santiaguino, inmortalizando a las vedettes y artistas de entonces, con lo que hizo un catastro único de la época dorada de la revista chilena, vinculada al Teatro Ópera y a las célebres jornadas del “Bim-Bam-Bum”. Su cámara logró un registro de incalculable valor histórico, entonces.


Parte de la colección de este retratista de vedettes y de artistas de la desaparecida bohemia santiaguina. No cabe duda, de que hay un redescubrimiento de este episodio de la historia nacional por tantos años olvidado y escondido como un secreto vergonzoso.

Lamentablemente, Rodríguez Peña falleció prematuramente, en agosto de 1968. Tenía sólo 38 años. Su extraordinaria colección de unos 5.000 negativos fue guardada en un baúl y olvidada…


El esfuerzo de rescate de este material ha sido conducido por la antropóloga de la Fundación Salvador Allende, Cristina Guerra Pizarro, quien fue la redescubridora casual del tesoro dejado por Rodríguez Peña, al hallarlo en el desván de su propia abuela.